Crónica muy interesante y certera del día de Sant Blai para los políticos:

Hector Esteban LAS PROVINCIAS. Los actos propios de una campaña electoral son muy divertidos. Los candidatos no paran de repartir besos y abrazos a troche y moche. Junto con ellos, una decena de acólitos que están encantados de la vida de acompañar al personaje en cuestión por las calles del pueblo. Muchos se ponen sus mejores galas y hay quien acude a la peluquería para que su cabello tenga el suficiente volumen.

Pero el verdadero pulso a la actividad política se mide por los comentarios de aquellos que, con cara de asombrados, intentan descubrir el nombre del político en cuestión. Hay opiniones para todos los tipos. Incluso se oyen barbaridades que es mejor no reproducir.

Ayer, el número uno del PP por la provincia de Valencia, Esteban González Pons, y su homóloga por parte del PSOE, María Teresa Fernández de la Vega, visitaron la feria de San Blai de Torrent. Juntos pero no revueltos. Es decir, González Pons fue el primero en llegar. Tres cuartos de hora después de que el candidato popular se hubiera marchado, llegó la vicepresidenta. No hubo foto cara a cara. Hasta el momento, la más buscada.

Y es que ayer en Torrent era día de fiesta. De mucha fiesta. Paraetas con salazones, manzanas caramelizadas y algodón. Además, castillos hinchables, las tradicionales tómbolas en las que siempre toca y el castillo del terror. Había hasta un carrusel de ponis.

Pero en la avenida principal estaba la gran atracción. Un circuito urbano para una exhibición de monoplazas y motocicletas. Esteban González Pons no dudó un momento en subirse en todo aquello que pudo.

Charló con Manuel "Champi" Herreros, aquel que fue campeón del mundo de 80 centímetros cúbicos sin ganar ni una sola carrera, y luego no dudó en posar en un coche de época junto a la alcaldesa María José Català. Antes de terminar el recorrido, se puso al volante de un vehículo eléctrico.

A continuación, a visitar las paraetas para acabar en el puesto en el que se entregaba el gaiato, los sant blaiets y el aceite.

González Pons saludó, besó e incluso firmó algún autógrafo. También tuvo tiempo para departir con el dirigente del Bloc Lluís Miquel Campos. El candidato del PP, que sigue con sus camisas blancas, contó con el apoyo de la nueva alcaldesa del municipio y candidata al Congreso, María José Català. Una de las revelaciones del PP. Ya hay quien la señala como una Rita Barberá en potencia. Todavía es joven pero ha calado entre sus convecinos.

A las dos menos cuarto de la tarde llegó la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, en calidad de candidata del PSOE. El séquito socialista la recibió en la entrada del pueblo. Por motivos de seguridad hubo que cambiar el punto de encuentro.

Se nota que De la Vega tiene carisma. Pisa fuerte. Por eso, ante tanta personalidad, eran innecesarios los continuos vítores y aplausos de muchos palmeros que acompañaron durante todo el recorrido a la vicepresidenta. Con chaqueta corta y tejanos ajustados, la dirigente socialista sigue marcando estilo.

Pero la casualidad, o no, quiso que cuando De la Vega llegaba al pleno meollo de la fiesta, un monoplaza se encontraba en la esquina de la fachada principal del Ayuntamiento haciendo un ruido terrible. Ensordecedor. Por eso, a pesar de que los palmeros intentaban que se notara la llegada de la vicepresidenta, lo único que encontraron fue a una masa enloquecida con un bólido rojo que no paraba de echar humo y quemar neumáticos.

Pese a que la entrada no fue del todo triunfal, De la Vega se pudo resarcir en su visita a la feria de Sant Blai. Gente se le acercó mucha. Muchísima. Salir en la tele hace mucho y eso lo saben y padecen los socialistas valencianos.

En campaña, no sabe nadie muy bien por qué, los candidatos siempre se acercan a los niños. Hay que dar una imagen de ternura para arrancar apoyos aunque los infantes no voten. Siempre queda bien de cara a los medios de comunicación.

De la Vega recibió muestras de apoyo y aplausos. Muchos aplausos. Pero la guinda la puso una señora que, con cara de no saber muy bien lo que pasaba le dijo a una amiga: "Mira, Esperanza Aguirre", ¡Toma ya! Tanto marketing para esto. Para que a las primeras de cambio te confundan con el enemigo. Será porque las dos son rubias. ¿Y qué pensará Ruiz-Gallardón de todo esto?

Este detalle sirve para demostrar lo involucrada que está la gente en la campaña electoral. La mayoría del personal que disfrutaba en la feria de Sant Blai estaba a otras cosas. Unos, porque se habían gastado 20 euros en boletos de la tómbola y esperaban que les tocara la muñeca pepona. Recuerden, siempre toca.

Otros, seguían enloquecidos con el ruido de los motores y el olor a neumático quemado. Y los menos, trataban de manejar una garra metálica en una de esas máquinas que por cada euro que te gastas para coger un peluche o un reloj pierdes diez veces más dinero.

Al final del trayecto, un padre que se sintió avasallado por la comitiva señaló: "Parece una artista de cine con tanta gente alrededor". De inmediato, una señora que integraba el grupo de palmeros replicó: "Pues es una señora muy inteligente y muy interesante". El padre se giró a su hijo, al que llevaba de la mano, y le dijo: "Ves, una señora muy inteligente e interesante. Como si las demás no lo fueran". El niño puso cara de asombrado y se fueron.

Tras recorrer la feria, De la Vega se montó en su vehículo oficial y se marchó. Estas son las cosas de una campaña electoral que se antoja eterna.