El diario Levante publicó el domingo los coches oficiales de los ayuntamientos de la provincia de Valencia. Está de moda tras conocerse la compra del anterior Presidente socialista de la Xunta de un Audi más caro que el tanque de Obama. La Alcaldesa de Torrent fue la primera en prescindir del coche.
La mayor parte de los alcaldes valencianos, incluso alguno de los de las poblaciones más importantes, carece de coche oficial para sus desplazamientos. Entre los que sí disponen de vehículo del ayuntamiento, existe una gran variedad de modelos que van desde la austeridad que demuestra el alcalde de Sueca -un Twingo y un Ka-, y conducidos por el mismo Joan Baldoví, hasta el flamante Volvo S-80, del alcalde de Gandia, José Manuel Orengo.
Volvo S80 como el del alcalde socialista de Gandía.
Un Renault Twingo "de más de diez años de antigüedad" o un Ford Ka "de kilómetro cero" adquirido hace seis o siete meses son los vehículos de los que dispone el alcalde de Sueca, Joan Baldoví, cuando necesita desplazarse por cuestiones municipales, y eso siempre que los funcionarios que entregan las notificaciones -y que habitualmente emplean estos turismos- puedan prestárselo. Si no, asegura no tener problema en coger su propio vehículo o el transporte público. El mismo Joan Baldoví es quien se sienta al volante y, aunque reconoce que van "unpoco apretados" cuando se desplazan varios concejales en estos utilitarios, no se plantea comprar un coche oficial y, mucho menos, contratar a un chófer. "No me molesta, siempre he conducido yo y seguiré haciéndolo", puntualizó.
Los vehículos de la policía local conducidos por algún agente son los que le sirven a la alcaldesa popular de Carcaixent, Lola Botella, para acudir a sus menesteres municipales. Aunque la primera edil indicó que esta opción sólo la emplea cuando ningún compañero de corporación puede acompañarla con su vehículo privado. "Por cuestiones de salud, prácticamente sólo cojo el coche para ir a las Corts-de las que cobra el kilometraje-", señaló la primera edil.
Los alcaldes de Cullera y Algemesí continúan manteniendo un vehículo oficial, algo que establecieron las anteriores corporaciones. En el caso de Ernesto Sanjuán (Cullera), "emplea poco un Volvo que le otorgó el juzgado al ayuntamiento", según señalaron fuentes municipales. Además, por su cargo de diputado, también dispone de otro vehículo oficial para sus desplazamientos por asuntos de la corporación provincial.
Vicent García (Algemesí) sigue empleando el Renault Megane "heredado de la anterior corporación", aunque cuando accedió a la alcaldía en las últimas elecciones suprimió la figura del chófer.
La alcaldesa de Alzira, Elena Bastidas, es la única que dispone de vehículo oficial, un Renault Laguna, y de un chófer "que es el mismo que realiza las funciones de escolta", tal como reconocieron fuentes municipales. Este vehículo fue adquirido hace dos años por el sistema de gerencia en sustitución de un Renault 25 "bastante antiguo" que había cuando accedió a la alcaldía y que, pese a que lo estuvo usando varios años, fue sustituido porque ya no presentaba las condiciones de seguridad. Además, la Federación Valenciana de Municipios y Provincias pone a disposición Bastidas un coche para cuando necesita desplazarse por cuestiones propias de esta institución presidida por la alcaldesa.
Los altos cargos de l'Horta no hacen ostentación de coche. De hecho algunos alcaldes no tienen coche oficial para uso propio, sino que utilizan los vehículos designados para los operarios municipales para desplazarse. Ninguno utiliza chófer, pero sí que los hay que llevan escolta, quienes hacen las veces de conductores en esos casos.

Peugeot 607 como el que utilizaba Bresó cuando era alcalde de Torrent
La primera en dar marcha atrás al proyecto del coche oficial fue la alcaldesa de Torrent, María José Català, nada más acceder a la alcaldía. "Había un coche de gama alta, un Peugeot 607 muy bien equipado... pero yo me comprometí a eliminar gastos superfluos porque están financiados por los impuestos de los vecinos", según manifestó Català. Por ello, la dirigente popular ahora se desplaza en un utilitario muy pequeño, un Opel Meriva, que es el que utilizaba la brigada de obras, conducido por su escolta. "Es muy cómodo porque se aparca en cualquier sitio, no tiene muy buena estabilidad, la verdad, pero lo importante es que hace su función", concluyó. El vehículo adquirido por el anterior equipo de gobierno lo cambió por una furgoneta de atestados para la Policía Local.

Vehículo de atestados para la Policía Local que cambió la Alcaldesa de Torrent por el oficial de Bresó
Algo curioso es lo que hace también la alcaldesa de Aldaia, Empar Navarro. El ayuntamiento compró un Renault Megane en el año 2000 que normalmente se encuentra en la puerta del ayuntamiento. Es la propia alcaldesa, cuanto hace uso de él, la que conduce el vehículo. "Lo cojo si me tengo que ir a la Entidad Metropolitana de Residuos o a la Mancomunitat... y siempre voy yo al volante", manifestó la edil socialista. En cuanto a posibles lujos, el coche no tiene "ni para escuchar la radio o poner un CD", recalcó entre risas la alcaldesa. Éste es uno de los pocos municipios que tiene coche propio, ya que la mayoría contrata el servicio de rentingleasing.
El alcalde de Alfafar, Emilio Muñoz, hasta hace bien poco utilizaba su coche propio, un Ford Focus, para desplazarse por las obligaciones de su cargo, conducido por él mismo. Desde hace tres años un Citroën C5 sirve al socialista para poder recorrer la comarca, un vehículo que, según fuentes municipales, "es multiservicios y sirve tanto para los concejales como para los empleados municipales que tengan que realizar alguna gestión laboral. No tiene ningún extra".
Paterna adquirió hace unos meses un coche oficial porque el que heredaron del anterior equipo de gobierno, un Opel Omega, "fue al desguace", según explicaron fuentes municipales. Por eso contrató un renting de un coche Ford Mondeo y el alcalde, Lorenzo Agustí, va siempre acompañado de su escolta, que es el que conduce.
Lo cierto es que la elección por este modelo de coche la comparten tanto los ayuntamientos de Paiporta como el de Quart de Poblet. En Paiporta se han quedado con el coche antiguo que tenía el anterior equipo de gobierno porque caducaba el renting. "Es un coche viejo, pero el servicio lo tenemos cubierto y hay que dar ejemplo", según explicó el alcalde popular, Vicente Ibor. Su conductor es su guardaespaldas. La alcaldesa de Quart, la socialista Carmen Martínez, utiliza también un Mondeo del ayuntamiento para sus desplazamientos y es un empleado municipal el que conduce.
El alcalde de Alaquàs y secretario general del PSPV, Jorge Alarte, también utiliza un Ford Mondeo para desplazarse pero nunca conduce, porque siempre lo hace un funcionario o personal de confianza. Costó 14.000 euros al consistorio y lo adquirió de kilómetro cero. Según fuentes municipales no tiene ningún extra. En su otro cargo sí tiene coche oficial, heredado del anterior secretario general socialista, con lunas tintadas, chófer y guardaespaldas por cuestiones de seguridad.
Los alcaldes que también son diputados sólo utilizan el coche oficial de la Diputación de Valencia que incluye chófer. Es el caso, por ejemplo, de los populares Enrique Crespo, de Manises y el de Catarroja, Francisco Chirivella, o el de Alboraia, Manuel Álvaro o el alcalde de Moncada, Juan José Medina. Todos se desplazan por el municipio caminando.
En Burjassot también cuentan con un coche oficial que lo utiliza normalmente el ordenanza municipal. Este mismo vehículo es el que emplea el alcalde socialista, José Luis Andrés Chavarrías. Tampoco tiene extras. En elPuig ni siquiera tienen coche oficial, como en la mayoría de municipios pequeños de l'Horta Nord.
En el Ayuntamiento de Gandia, su alcalde, José M. Orengo dispone de coche oficial, es el único del consistorio, que también utilizan otros concejales del gobierno en ocasiones. Se trata de un Volvo S-80 que se paga por la modalidad de renting a razón de 12.000 euros anuales y que fue adquirido hace cuatro años. Por el momento el municipio no tiene intención de cambiarlo.
En Oliva se dispone también de un coche oficial, un Ford Mondeo, que fue adquirido siendo alcalde Enrique Orquín. El actual alcalde, Salvador Fuster -por segundo periodo corporativo- no tiene intención de cambiarlo. El vehículo tiene más de 10 años y también lo utilizan otros ediles en alguno de sus desplazamientos.
Tavernes de la Valldigna, la tercera localidad de la comarca, no dispone de coche oficial.
Un Ford Mondeo, de casi 9 años de antigüedad, es el vehículo oficial que utiliza el alcalde de Sagunt, Alfredo Castelló, para las gestiones propias de su cargo. Se trata de un coche que fue adquirido en propiedad por el ayuntamiento, siguiendo una costumbre implantada desde hace más de dos décadas. Sin más comodidades de las que venían de serie, el vehículo sólo lleva la luna trasera tintada y, en su día, se eligió por ser el más barato de todas las ofertas presentadas.
Desde entonces, diversos empleados municipales se han ocupado de hacer de chófer y, en este mandato, se ha encargado esta tarea a un policía local, en una decisión justificada en motivos de seguridad. En el resto de la comarca, con pueblos de entre 139 y 5.000 habitantes, ningún otro ayuntamiento dispone de coche oficial.
La alcaldesa de Canet d'En Berenguer, Amparo Mañó, tiene dedicación exclusiva en el ayuntamiento y, además, percibe dietas en concepto de kilometraje siempre que debe desplazarse por asuntos municipales.
Esta situación varía en pequeñas poblaciones de les Valls y la Baronia, donde los alcaldes utilizan siempre sus vehículos particulares, pero sin llegar a cobrar dietas, kilometraje o gastos de aparcamiento. "Considero que con mi sueldo de 1.400 euros está todo incluido; no se me ocurre pasar kilometraje o dietas cuando utilizo mi vehículo", comentaba José Sevillá, alcalde de Quart de les Valls. En idéntica situación se encuentran los primeros ediles de Faura y Benifairó de les Valls, Antoni Gaspar y Mavi Llanes, que también cobran por estar a tiempo completo en el consistorio y se desplazan con sus propios medios.
Los alcaldes de Gilet y Algímia d'Alfara, Inma Borrell y Paco Salt, respectivamente, también perciben un salario por su dedicación exclusiva al ayuntamiento sin ninguna otra compensación por kilometraje o dietas.


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